Muchas personas en zonas pobres no pueden costear una consulta, un examen o un tratamiento sencillo.
Vamos donde nadie llega:
- pagamos consultas, medicamentos e intervenciones;
- aseguramos transporte a hospitales;
- ofrecemos cuidado y oración por los que sufren;
- decimos: «Dios no te ha olvidado.»
Creemos que la sanidad del alma y del cuerpo van juntas, y que toda persona merece sentir el amor de Dios incluso en un día difícil.